Esta es la historia de una joven, pero advierto, es una pequeña historia de terror.
Esto ocurrió hace mucho, mucho tiempo en una antigua ciudad. Ella era una joven de 23 años, hermosa, culta, inteligente y en una buena posición social. Nunca le faltaba de nada y tenía siempre todo lo que quería, fuera lo que fuese. Pero tenía un gran defecto, era un persona muy malvada y siempre trataba a los hombres como simple basura, como simples juguetes de usar y tirar. Siempre abusaba de su posición para hacer lo que le daba la gana, y un día hizo mucho daño a un inocente chaval, que sólo había cometido el error de amar a la persona equivocada. Obviamente no se le resistía ni un solo hombre, y llegó a romper muchos corazones a lo largo de su vida, y destrozar la vida de muchos jóvenes.
Pero un día por la mañana cuando la joven se despertó, pasó lo siguiente:
Parecía un día completamente normal, el despertador sonó, y se metió en la ducha, se vistió y a posteriori fue a preparar el desayuno. Era muy raro que su compañera de piso todavía no se hubiera levantado. Seguro que se había dormido, de forma que se dispuso ir a despertarla. Pero para su sorpresa no estaba en la cama. Fue muy raro, supuso que debió de largarse temprano.
A continuación encendió la tele, pero vio que no había señal, pensó que aquello era muy raro, fue cambiando de canal pero ningún canal funcionaba. Encendió la radio, y pasó exactamente lo mismo, no podía encontrar ninguna emisora. Agarró el móvil, y vio que tampoco tenia cobertura. Entonces se fijó en la fecha del móvil, decía que era Miércoles, cuando ella estaba muy segura que ayer fue Lunes. Descolgó el teléfono, y este no daba tono. Pero había electricidad. ¿Que diablos estaba pasando?. Entonces pensó que su compañera le debía de estar gastando algún tipo de broma. Registró todo el piso, pero estaba claro que allí no había nadie. De forma que algo asustada, decidió bajarse a la calle.
Ella vivía en el 26 de una larga avenida, no había ni un solo coche, ni una sola persona, y todos los comercios estaban cerrados. Era de día temprano, tenia que ser hora punta. Era imposible que no circulara nadie, y que la calle estuviera desierta, cuando esa calle tiene siempre movimiento las 24 horas del día.
No entendia lo que pasaba, se empezó a poner algo nerviosa, y entonces lo oyó. Oía el llanto de un bebé, estaba abandonado en un cesto sobre un banco, y no paraba de berrear. ¿Y ahora que hago? Se preguntó ella, se puso algo nerviosa. Arrancó a correr hasta el teléfono público, pero tampoco parecia funcionar, entonces volvió a entrar a casa. Empezó a llamar puerta a puerta, con la esperanza que algún vecino contestara. Nadie contestó, y entonces. La vio. Una figura misteriosa, desde el mismo infierno, con toda una vestimenta negra, y con una guadaña. Ahora si que se asustó...
Ella: ¿Quien eres, que quieres?, Déjame en paz, gilipollas, no haces ninguna gracia con ese disfraz...
MUERTE: ¿VAS A DEJAR QUE EL BEBÉ MUERA?
Ella: ¿Qué?
La Muerte, desapareció por donde había venido, sin dejar rastro.
Finalmente, volvió a salir a la calle. Allí, justo delante suyo, en aquel banco. Había un cesto, con un bebé llorando sin parar, y a su lado un biberón lleno de rica leche. Pero en esos momentos lo que menos le preocupaba a ella era el hijo abandonado de otra persona. Quería saber lo que pasaba, solo podía pensar en ella. Y no quería perder ni un minuto de su valiosa e importante vida, en alimentar el estúpido bebé de una madre irresponsable. Para ella, coger el biberón y alimentar el bebé era humillarse hasta un nivel, que no podía soportar. No quería mancharse, ni responsabilizarse de él. Estaba muy segura de sus argumentos, así que dejó al pobre bebé solo. Tan impotente, y tan cerca de su alimento, pero tan incapaz de llegar hasta él.
Para no oír los llantos, se dispuso a explorar la ciudad, e intentar averiguar que pasaba, empezando por el lugar de trabajo, donde obviamente no encontró a nadie.
El bebé, aguantó varias horas llorando sin parar, hasta que al final, llegó el momento inminente. Se calló, a la vez que dejaba de respirar. Su pequeño corazón dejó de latir, y todo su cuerpo empezó a enfriarse. El niño había muerto, porque ella no fue capaz de dar un minuto de su vida a un pequeño inocente. Una pequeña alma en pena.
Después de recorrer la ciudad sin parar, llegó a la conclusión que estaba completamente sola en ella. Cuando llegó a su casa, y vio el niño muerto, simplemente lo ignoró. No tubo ningún tipo de compasión por el hijo de otra persona.
A partir de entonces, tubo que saber sobrevivir, valerse por si sola en una ciudad fantasma, no sabía muy bien que hacer, o que tenia que hacer. Si almenos hubiera salvada al niño tendría algo de compañía, pero no, tubo que dejarlo morir.. entonces la volvió a ver.. de pasada..
MUERTE: DEBISTE SALVAR AL NIÑO
Ella: ¿Que?, ¿Que pasa? Contesta, no entiendo nada. ¡¡¡ayúdame!!!
La muerte volvió a desvanecerse...
Pasaron como 30 años, y aprendió a sobrevivir en una antigua ciudad desierta, aprendió a abastecerse por si sola con lo que iba encontrando por allí, y se adueñó de un par de vehículos. Se dedicó a viajar por todo el país.. con la esperanza de encontrarse con alguien. Durante esos 30 años, la naturaleza se había abierto paso a través de la civilización. Tubo que vigilar un montón de factores... que la llevaron a viajar, y a entrar en sitios para controlar que todo seguía funcionando, un río podría desbordarse, o peor si una central nuclear se descontrolaba. Tubo que estudiar por su cuenta, para ser capaz de saber como manejar todo aquello. Aún así no podía controlarlo todo. Y en muchos países se produjeron desastres, desde incendios, hasta explosiones, desbordamientos de ríos. Civilizaciones enteras arrasadas por el abandono de sus gentes.
Hasta que llegó el día de su muerte, murió sola, y vieja... o eso creyó...
El día después de su muerte, se volvió a levantar en la cama de su antigua habitación, de su antiguo piso. Y volvía a tener 23 años. Se alegró, mucho. ¡¡Todo ha sido, un sueño!!, si un sueño... Parecía que había vivido todo una eternidad.
Rápidamente se duchó, se vistió, y encendió la tele... y no había señal... otra vez, no, otra vez no, por favor. El móbil tampoco tenia, cobertura. Salió corriendo a la calle. Y volvió a oír el llanto del bebé.
Creo que esta vez. Había captado el mensaje. Se sentó en el banco junto al bebé, y empezó sentir su instinto maternal, cogió al niño en brazos, y agarró el biberón. Noto que la leche estaba en la temperatura adecuada.
Ella: Muy bien, ¿quieres jugar?, pues yo también se jugar a este juego.
Entonces se dispuso a alimentar a aquel pobre bebé abandonado. El niño tragaba como si fuera el fin del mundo... hacía un gracioso ruido a medida que iba engullendo toda la leche. En cuanto acabó, se lo puso en el hombro, dándole unas pequeñas palmaditas hasta que echara un pequeño eructo de satisfacción. El bebé se puso a reír. Y luego lo dejó en la cesta.
Ella: ¿Y ahora que?, ¿Ya le he dado el biberón?
No paraba de pellizcarse, o intentar levantarse, si aquello era algún tipo de sueño, era muy real, y no era capaz de despertarse.
Entonces se fijó, el niño empezó a crecer a un ritmo anormal. Si al principio debía de tener varios meses, este empezó a crecer, 1 año, 2 años, 3 años... y empezó a balbucear... ¡Mami!, ¡¡Mamá!!, refiriéndose a la joven madre, a la vez que este se intentaba levantar, y alargaba su manita hasta la carita de la joven.
El niño empezó a crecer, y a crecer.. 5, 6,.. 10 años.. 13, 17.. y entonces lo reconoció. Supo quien era. Era una persona que conocía muy bien. Una persona con la que ella había disfrutado mucho haciéndole daño.
El niño, pasó la adolescencia, se convirtió en un adulto, llegó hasta la edad de la joven, 23 años, y la sobrepasó.. 30 años... crecía de forma anormal y acelerada.. 40 años, 60... hasta que se convirtió en un viejo. Durante todo el proceso se había quedado de pie en el banco, y luego empezó a perder el equilibrio, debido a la edad, se tumbó en el banco. La joven alterada, se apartó un par de metros. Y observó como el viejo, balbuceaba "1 minuto, sólo quiero un minuto de tu vida...". Después de decir las últimas palabras, murió. La visión de todo el panorama era en si muy desagradable. La carne se empezó a podrir a un ritmo acelerado, y todo aquel cadáver se acabó convirtiendo en polvo, y acabo desapareciendo.
Ella: Pero que diablos... ¿Y ahora que se supone que debo hacer?
MUERTE: VEN CONMIGO, QUIERO ENSEÑARTE UNA COSA.
Ella: Si no tengo más remedio.
Ella siempre odiaba que le dijeran lo que tenía que hacer, siempre había hecho lo que le había dado la gana, y le molestaba no tener el control de la situación, se sentía muy furiosa por todo aquello, pero tampoco sabía que demonios estaba pasando. Solo pensaba en estirarle la túnica a aquel payaso, y ver quien era. Pero por otro lado no se atrevía por lo que pudiera pasar. Ni si quiera era posible verle la cara bajo la capucha de su túnica.
Ella siguió a la Muerte por las calles de aquella ciudad, primero recto, luego a la izquierda, subieron unas escaleras hasta arriba, hasta cogieron el ascensor que llevaba hasta arriba de todo. Ella lo siguió, sin tener ni idea de que diablos estaba pasando, y porque lo conducía hasta aquel lugar. Entraron en aquel antiguo edificio, y subieron la torre hasta arriba, una vez arriba de todo, la muerte exclamó.
MUERTE: OBSERVA ATENTAMENTE, LO QUE PASÓ AYER POR LA MAÑANA.
Lo vio, aquel pobre chaval, estaba llorando y solo, arrimado al borde de la torre..
Ella: Vah, esta haciendo teatro.
MUERTE: EL NO PUEDE NI VERTE NI OÍRTE. Y ESTAMOS COMPLETAMENTE SOLOS AQUÍ ARRIBA, NADIE LO PUEDE DETENER.
El joven, entre los sollozos balbuceaba, solo un minuto, solo quería un minuto... y al final saltó al vacío...
Ella: Mira un gilipollas menos. ¿Nos podemos ir, ya?.
MUERTE: QUIERO QUE VEAS ESTO, TE VA A ENCANTAR.
Bajaron, las escaleras, de la torre. Ella se fijó que el mundo, la ciudad entera había vuelto a la normalidad, pero nadie la podía ni ver ni oír. Eran como fantasmas, ¿o acaso era ella el fantasma?
La Muerte la condujo hasta la plaza... por el camino ella no pudo evitar escuchar a la gente de un bar cercano diciendo.
Persona 1: ¿Has visto ese gilipollas que se acaba de tirar?
Persona 2: Ja, ja.. que tonto, un tonto menos suelto por la ciudad
Persona 3: Ya verás que contentos se pondrán sus padres cuando el ayuntamiento les envié la factura de lo que cuesta limpiar todo ese estropicio.
Persona 4: Jopelines, podía haberlo hecho en casa, y no aquí provocando semejante escándalo.
Usuario de Menéame: Otro candidato a Premio Darwin, espera donde esta el portátil que lo meneo..
Típico policía que siempre esta en el bar: Aquí unidad 28482 llamando a central, se acaba de producir un 73843, se solicitan refuerzos.
Periodista: Trae, la cámara rápido, con estas imágenes me voy a hacer de oro, asegúrate que filmas todos los pedazos, y sobretodo la sangre, quiero mucha sangre en mi reportaje.
Servicios de limpieza: Me cago en todo, tenía que ser hoy, que me iba a tomar el día libre. No el gilipollas tubo que hacerlo hoy, es que hoy en día esta juventud no respeta nada.
Entre la gente que se partía de risa, la gente que pasaba de todo, y los que lo consideraban una minucia.. allí estaba ella y la Muerte. La muerte quiso que observara todo lo que había quedado de aquel chaval...el cuerpo se había fragmentado en varios pedazos debido a la altura y la fuerza del impacto. Un gran charco de sangre se extendía por toda la escena.
Se quedaron un rato, observando todo aquello, en primera fila. Vieron como rápidamente venia el juez, para proceder al levantamiento del cadáver.
Juez: Es que no me dejaran tranquilo. Venga, vamos. ¿lo han identificado?.
Agente: Si, llevaba la cartera vacía, debido a que alguien se nos a adelantado y la han dejado bien limpia, pero almenos han dejado la documentación. También hemos detenido un hombre que había sustraído de los restos un colgante de plata con el nombre del sujeto.
Juez: Bien, ya saben, recojan los trozos más grandes y envíeselos a sus padres si es que tiene, y el resto quiero que lo dejéis bien limpio.
La joven, al final se levantó de la cama. Parece ser que todo había sido un sueño. Un sueño muy largo y muy real. Fue disparada hasta la tele, y la encendió. Paso por delante de su compañera de piso sin decirle nada. Mostró una sonrisa, cuando vio que esta funcionaba, y el móvil tenia cobertura, y era Martes, por la mañana. Cuando vio a su compañera de piso, le dio un fuerte abrazo. Su compañera extrañada no entendía nada.
Ella: Hoy es un gran día. Hoy es perfecto, es maravilloso.
Compañera: ¿Que te has fumado algo? ¿Que estas bien?... no será que la cena de ayer fuera alucinógena..
Ella: Ya verás, hoy va a ser maravilloso, hay que comprar cava para celebrarlo.
Compañera: Pero si tu no bebes.
Ella: Pero esto es una ocasión muy especial. Llevo tanto tiempo esperando esto.
El día transcurrió con toda normalidad, hasta la hora de comer, la hora de las noticias, el gran momento. No quiso subir allá arriba a presenciarlo, ya lo había hecho en primera línea, solo quería verlo por la pantalla.
Dieron cierta cantidad de noticias, no dedicaron casi ni un minuto al suceso, lo máximo que llegó a salir fue en la televisión local. Aquel chaval no era nadie, no tenia amigos, ni gente que se preocupara por él. A nadie le importaba lo que le pudiera pasar. La noticia fue muy breve:
Presentadora: Hoy un joven decide quitarse la vida, lanzándose desde lo alto de.... blah, blah..
Y a continuación muestran las imágenes grabadas, y rápidamente pasan a la siguiente noticia, que si tal famoso se había tirado un pedo en público y dedican 30 minutos en un reportaje sobre el pedo, y sobre si esta o no bien sacar gases en público....
Después, notó el ambiente algo frío, y no puro pensar en aquello que le dijo Muerte: "DEBISTE SALVAR AL NIÑO". Esa frase iba retumbando, y lo del minuto... solo que hubiera dedicado un minuto de su vida, sólo uno. Ella paso de todo, tenía muchas cosas que hacer, se acercaba una fiestaza y solo podía pensar en aquello, y en lo bien que se lo iba a pasar.
No pasaron ni 48 horas desde que pasó todo aquello, ese mismo Jueves, por la mañana la llamaron y le dieron la noticia. Su novio había muerto en circunstancias misteriosas en un terrible accidente de coche.
Tampoco le importó mucho porqué tenia previsto dejarlo, pero todavía no se lo había planteado. Aquello lo dejó aliviada, pero tubo que hacer todo el paripé. Visitar a la familia, dar el pésame, hacer ver que estaba triste. Para ella, todo era un juego y teatrillo. No tenía ningún problema con los hombres, ya se buscaría otro novio tan pronto como lo necesitara.
Debió de pasar menos de una semana, en uno de esos días que suele salir de fiesta. Conocía un par de chicos que sabía que la harían muy feliz, sobretodo económicamente. Eligió el del descapotable. Empezó a tontear con él, y le propuso que salieran. Y quedó con él al día siguiente.
Ni siquiera habían pasado 24 horas, él no se presentó a la cita. Era muy raro, le llamó al móvil, y entonces le contestaron sus padres, y le dieron la noticia. Había muerto brutalmente atropellado bajo unas circunstancias muy misteriosas.
No llegó a alterarse mucho. Llegó a salir con otros 3 chicos... y en todos los casos siempre pasaba lo mismo. Acababan muriendo en algún tipo de accidente bajo circunstancias muy misteriosas.
A ella le importaba una mierda, pero empezó a preocuparse un poco, sobretodo porque empezaron a llamarla la señora muerte, debido a la racha de muertes que tenia sobre su espalda.
La policía científica andaba loca buscando algún tipo de nexo, no podían entender que diablos estaba pasando. Todo eran accidentes, obviamente ella era la primera sospechosa de la lista, pero no podían demostrar nada.
Con el tiempo, ella supo aprovecharse de este pequeño gran regalo venido desde el mismo infierno. Buscó víctimas que aceptaran casarse en menos de 24 horas, y lo más importante, asegurarse que todos los papeles estuvieran a la perfección para que ella se pudiera quedar con toda la fortuna en caso de que su marido muriera. Ella era tan guapa y tan encantadora, que supo engatusar fácilmente a 4 o 5 millonarios feuchos. Con el tiempo fue haciendo una pequeña gran fortuna, aprovechó a viajar por el mundo buscando víctimas para engañar, solo podía pensar en el dinero, en el señor don dinero. Muchos de sus maridos alegaban que harían lo posible para no caer en la maldición que esta joven arrastraba. Uno de los últimos maridos que tubo, no solo llevaba 30 guardaespaldas con él, sino que también llevaba un par de médicos y profesionales en caso de que le pasara algo. Pero nada, pudo evitar que un fuerte rayo cayera sobre él, justo cuando salia de la limusina delante de su casa. No quedó nada de él.
Al final, después de tantas muertes, y después de haberse casado y enviudado tantas veces, la policía acabó vinculando todas las muertes, y cuando ella se encontraba de vacaciones en un país ciertamente tercermundista, fue detenida. Aunque no tuvieran pruebas en contra de ella, por el simple hecho de tener tantas muertes tras su espalda, y después de dictaminar que no puede ser casualidad tanta muerte, la condenan a la pena máxima.
Quedó desprovista de todas sus pertenencias, y acabó encerrada a cadena perpetua en una prisión. Allá, ella acaba perdiendo la cabeza... la llamaban la señora muerte. Y daba cierto miedo. Todo iba muy bien, hasta que un día cierta mujer que no estaba muy bien de la azotea, la violó.
Al día siguiente, todavía nadie sabe como, encontraron muerta la mujer que la violó. Ella era obviamente heterosexual, pero tanto tiempo encerrada en una prisión para mujeres, con solo mujeres por todas partes. Poco tiempo después de esa desagradable experiencia se volvió lesbiana. Y entonces, es cuando empezaron aquellas muertes misteriosas. Parecía que la maldición no solo afectaba a los hombres.
Después de varias muertes, consideraron que era un sujeto muy peligroso y la separaron de las demás, y pasó varios años completamente sola y reclusa, hasta que un día se hizo con un cuchillo, lo escondió y lo consiguió llevar hasta la celda. Llevaba mucho tiempo pensándoselo. Y de noche, cuando era muy difícil que alguien pudiera descubrirla, se empezó a rajar las muñecas.. la sangre empezó a saltar a borbotones, grandes chorros.. pero no sirvió de nada. De repente se abrió la celda, y se la llevaron a enfermería donde pudieron parar las hemorragias justo a tiempo antes de que se muriera. No le permitieron morir, la habían condenado a vivir con su maldición. Que mejor castigo, después de haber desafiado a la muerte de aquella forma.
Primero falló la prueba del bebé, y segundo no sólo fue incapaz de dar un minuto de su vida para salvar un pobre desgraciado, sino que se mofó de su muerte y encima lo celebró con una gran fiesta.
Después de intentar suicidarse, la internaron en un psiquiátrico. En lugar de estar bajo aquella fría celda, acabó en una habitación totalmente acolchada, completamente sola, con una medicación muy fuerte. Al cabo de los años murió, de vieja, sola y loca.
Fin de la historia
Nota: No esperéis que cuente cuentos felices, y que mis historias acaben comiendo perdices. Tampoco esperéis príncipes azules, ni bonitas historias de amor. Recordar que esto solo es ficción, una pura ilusión, mi objetivo es solo el de entretener. El cuento, esta algo inspirado en el Cuento de Navidad de Charles Dickens, aunque si lo habéis leído, supongo que veis que se distancia Muchoooo. La muerte siempre habla en mayúsculas, eh!! Y va a volver a aparecer.
Esto solo es el principio... la punta del iceberg...
Ahora entiendo a la señora J.K.Rowling, solo que yo escribo basura de muy mala calidad. No se me habia ocurrido antes. No espero nada a cambio de estos escritos. Si alguien esta lo suficiente mal para leerlos y le gustan, pues perfecto, tengo más que suficiente, siempre va bien algún comentario. Tampoco no descarto que alguien los imprima sobre papel de vater, y los utilize para limpiarse el trasero, almenos tendrán algo de utilidad.
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